Es
una mañana normal en la ciudad de Jerusalén; pero los acontecimientos
no se están dando como en cualquier otra. La diferencia: HOY LO HAN
DEJADO SOLO. Aquellos a los que con tanta dedicación sirvió durante tres
años han desaparecido; ciertamente no podían hacer nada, pero tal vez
lo habrían apoyado.- 1… 2… 3…
Los latigazos desgarran su piel mientras golpean sin piedad; eso pasa en todas las crisis, el dolor que provoca en ti te aturde al mismo tiempo que piensas con desesperación: “Ya no puedo soportarlo más”. Sin embargo, este hombre sabe que tiene aun mucho camino por recorrer, así que se resigna a esperar. Él no es de los que renuncian, Él avanza hasta que su Padre lo determine, y de allí su fuerza, porque Él no es como un superhéroe, 50% carne 50% acero, sino en todo ocupa el 100%: EL ES 100% HOMBRE, 100% DIOS.
A pesar de todo hoy, nadie lo habría creído.
Los soldados han decidido convertirlo en una parodia, se burlan de Él. Ahora, a su dolor por su crisis se añade el dolor de que lo señalen. ¡No es justo! Pero ellos no parecen darse cuenta. El continúa soportando porque a pesar de que su cuerpo y su mente están heridos sabe que su Padre tiene un plan.
Aunque más tarde, mientras se dirige al Gólgota, no hay vuelta atrás.
Ha llegado a la cima de su crisis. Está seguro de ello. Mientras los
clavos perforan sus manos y pies dedica unas últimas palabras antes de
expirar.Solo que es ese momento no ha sido derrotado, al contrario, ¡HA VENCIDO A SU ADVERSARIO! Ahora Él ríe junto a su Padre porque su muerte ha logrado el objetivo salvador; y ¿es que no son para esto las crisis? ¿Morir a nosotros mismos y cumplir el propósito de Dios? Así como dijo Job en la cima de su propia crisis: “De oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven”.
Sigamos el ejemplo del Señor Jesús y no desfallezcamos en LA CIMA DE NUESTRA CRISIS…





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