domingo, 5 de noviembre de 2017

SOÑANDO

SOÑANDO

    «El agotamiento físico siempre me ha agradado, es satisfactorio para mí poder mirar en retrospectiva el día, el resultado de mi esfuerzo, mientras me preparo para dormir, hacer todo con excelencia es mi meta, porque sé que Dios lo recompensará.
    Porque Dios lo ha recompensado todo ¿verdad? ¿Lo hace?
No logro enfocar mi pasado lo suficiente para reconocer con exactitud cuáles han sido mis recompensas; solo el vago recuerdo de una familia unida, mi padre y un par de sueños de la infancia…
    ¿En qué consistían esos sueños?
    Apenas lo recuerdo, sé que no fueron del agrado de mi padre por lo que procuré no mencionarlos aunque tampoco olvidarlos, nunca olvidarlos. Siempre pensé que eran un mensaje de Dios.
     Hasta hace poco decidí dejar de pensar en mis sueños y seguir hacia donde la corriente me guíe… Si, sé que es cobarde de mi parte, pero cuando el agotamiento espiritual supera tu fortaleza y fe, cuando la duda agobia con pensamientos de destrucción siempre prefiero dejar de pensar antes que pecar.
   Porque dudar de la veracidad de la palabra de Dios es pecar. Aunque sean palabras de grandeza mientras estás en la cárcel… mientras eres solo un esclavo al que han dejado en la cárcel…
Dios ha  hablado y sé que Él es grande… ¿Ser hijo de una mujer estéril no es prueba de ello? ¿No estuve seguro de ello cuando me lanzaron en la cisterna y fui liberado? ¿o cuando pasé de ser solamente un esclavo a ser el mayordomo en el hogar de mi amo?
     Si, fui un joven libre y rico, y ahora soy un esclavo preso, pero  si Dios lo quisiera, en cualquier momento podría ser liberado, y volver a casa…
     Casa…
     Creo que puedo ver la alegría de mi padre expresada en su sonrisa, definitivamente haría una gran fiesta,  tal vez allí me nombre jefe de mis hermanos y veré el cumplimiento de mis sueños, tal vez…»

 —¡José! ¡José! Debemos cambiar tus vestiduras y asearte, El Faraón te mandó a llamar…



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